XII -Cosas que quise decirte pero nunca…- Perseida

-Te lo dije.

-No, no es verdad… No pasa nada.

-Sé que has perdido la curiosidad. No me mires con esa cara, no hace falta sentirse culpable. Sabía que esto iba a pasar y en el fondo tú también.

-No es lo que tú piensas…

-No intentes excusarte, es normal… Entiendo que es la impresión que causo, todo el mundo piensa que puedo leerles… Ser un espejo en el que reflejarse y conocerse. Pero no es así, tarde o temprano descubren que soy una persona.

-Eres buena persona.

-Ya lo sé y por eso te has cansado.

-Lo siento.

-No hace falta que lo sientas… Esto no tiene que hacerme daño, realmente era algo que me debía esperar… En el fondo me gustó creer que era el Sol pero simplemente fui una perseida.

-Te he hecho daño…

-No, el daño lo he hecho yo, por dejarme deslumbrar, por pensar que me comprendías sin decirte nada, por creer que me podías salvar… Hoy eres mi sol, pero mañana… Serás mi perseida.

-¿Y qué va a pasar ahora?

-Nos diremos adiós… Y poco a poco el tiempo irá enterrando todo aquello que algún día sentimos.