Cansado

Quizá solamente hay una palabra que defina este Estado emocional, afinando en términos, este Mundo emocional: cansado.

En vuestra más repugnante opulencia, os rascáis vuestras espaldas, laméis vuestras nalgas mientras os seguís declarando los dueños del Mundo.

Desde el piso ciento cincuenta del artificial lujo que habéis creado, observáis como nosotros, hormigas obreras, seguimos alimentando vuestro fastuoso banquete.

Seguid sonriendo, porque admitiendo el catastrofismo real: vosotros, poderosos en la sombra, ostentáis el poder real.

Cada mañana os levantáis con el mismo sueño, las mismas legañas y las ganas de orinar que el resto de nosotros. Pero convencidos, mientras os acicaláis delante del espejo, que hacéis lo mejor. Tenéis que cuidarnos, porque si no nos reprimís, podríamos hacer cantidad de barbaridades que conseguirían alterar el orden. El sistema perfecto que os mantiene en la cúspide. No somos seres humanos, sólo animales juntos en un rebaño que debe ser dirigido por vuestros fanáticos perros.

No me producís ganas de rasgarme las vestiduras, ni siquiera me apetece apretar el gatillo. En mi, solamente, habéis producido una sonrisa ladina. Una sonrisa que denota cansancio, decepción, ironía, suficiencia y expectación. ¡Asombroso la cantidad de calificativos! Aunque reconozco que parcos ya que no os gusta que sepamos más palabras (da igual, las inventaremos).

Quizá os produzca una risa descontrolada al ver que la más miserable de las hormiguitas puede producir en su interior conceptos como la soberbia y la curiosidad (dos pecados capitales en esta sociedad que os hemos permitido crear). Simplemente os habéis olvidado que nosotros también somos seres humanos… Aunque pido permiso para dudar de que sepáis el significado de esa palabra.

Basta con decir que la decepción y la ironía se explican ellas solas, dadas las circunstancias. Pero me gustaría explicar por qué se ha producido tal soberbia.

“Nunca subestimes a tu enemigo” se dijo una vez. Pero está claro que ni por asomo pensáis que nosotros somos el adversario, simplemente somos masa. Y al concebirnos como tal, ya nos estáis menospreciando. No voy a explicaros las causas por las que nos deberíais temer, no porque las encuentre poco válidas e inconsistentes es que no me apetece.

A esta soberbia va unida mi expectación. Anhelo ver vuestro siguiente paso. Quiero saber hasta donde sois capaces de llegar. Surge un deseo masoquista de que nos apretéis más las tuercas. ¿Qué ocurrirá si cruzáis la raya? No lo sé. Os invito a probar.

Probar a agotar a un Mundo cansado pero a la vez soberbio y curioso. Probad a dominar nuestras emociones, solamente queda decir que olvidáis el hecho de que estás son más fuertes que vosotros y nosotros.

Os incito a que prendáis la mecha de esta masa que imagináis que no sabe pensar.