Agradecimientos

Los caminos nunca se recorren sólo.

Siempre encuentras a personas que te dejan una marca ya sea producida por un beso o un mordisco, ambos igual de efectivos.

Echo la vista atrás y nunca pensé en que me atrevería a enseñar lo que escribo, desnudando mi alma ante vosotros, enseñaros la parte más oscura de mi yo, esta vaga sombra de enfermedad mental.

Llegados a esta parte de la película, os aburriré con una reseña casi biográfica pero muy merecida.

Por esa gente que me besó y me mordió en mi camino de árboles caídos.

 

Quiero empezar por agradecer a Oscar Benito Sánchez (http://www.ansuken.es )el trabajo invertido en este blog, siendo el que ha conformado un esqueleto fuerte para que lo que observáis al hacer clic os haga sentir.

Quizá sea la persona que caminó a mi lado que más se desvivió porque funcionase. Gracias por tu antes y después. Gracias porque El Cabaret del Vicio es físico. Gracias por creer y por provocarme la necesidad de escribir.

 

Un ejemplo de creatividad con una mano precisa y de búsqueda del propio perfeccionismo en su esplendor. María Serna Gallo (http://www.mariaserna.daportfolio.com ), consiguió que mi Cabaret fuese más personal, haciéndolo mío con esta imagen corporativa, transmitiendo de la forma más exacta los componentes más significativos de este blog.

No puedo ignorar esos brain storming llenos de café, charlas de madrugada que te hacen dormir de una manera diferente a la que te levantaste gris.

 

Podría nombrar a cada persona, cada momento preciso en el que marcó una señal invisible en mi cuerpo que luego transmití en forma de caracteres que cobraron un sentido caótico de frases, pero este texto sería eterno.

 

Entre estas personas no puedo evitar esbozar una sonrisa al pensar en un demonio rubio que me hizo sentir lo que era la sal de la vida de una forma un tanto personal. Quizá no haya conseguido superar mis estudios académicos, pero la licenciatura en su universidad fue algo que como andar en bici, siempre te acordarás y sabes que va a ser útil cuando tienes que salir pedaleando, dejando un pequeño papel con un beso dibujado.

 

Mi verdadera línea paralela, Jack el Afortunado, el As de picas. Por las veces que nos hemos jugado nuestra propia suerte a una carta. Me resulta muy complicado explicarte en forma de palabras ese todo con mayúsculas en el que me salvaste, me enseñaste lo que yo era en realidad y que me gustaba. Pero como siempre dices, no hacen falta más palabras en dos rectas paralelas que se juntaron… Infinito.

 

Mi tierra, mis amigos, los que siempre están cuando buscas algo salado que llevarte a la boca. Gracias por vuestros momentos que me hicieron sentirme plena, sentirme parte de algo.

 

La familia que nunca te abandonará. Su calor, su refugio cuando te sientes niño. Gracias por vuestra educación y por esos libros, que a pesar de no entender por mi edad temprana me hicieron la persona que soy hoy y conformarán la persona que quiero ser el día de mañana.

 

Las musas, especialmente a la más delgada. Inolvidables besos que sabían a mordiscos, comprender sin conocer y sin necesidad de explicar.

 

Al metal, me hizo más fuerte y me devolvió todo lo que había perdido por el camino. Conseguir mirar unos ojos que nunca juzgaron, aceptaron lo que eres y lo que fuiste. Gracias por una amistad en la que sobran las palabras y acaban las conversaciones con carcajadas.

 

Y para terminar a los que estáis leyendo estas palabras, a los más especiales. Los que habéis sido mi mayor refuerzo en los tiempos de desinspiración.

Gracias por dejar que os siga mordiendo, besando y desnudando.

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Fotografía: Kas y Adrián Rodriguez